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domingo, 6 de enero de 2019

Caído del zarzo


 
 
 
Dentro del lenguaje popular paisa la expresión “éste parece como caído del zarzo” se aplica a cualquier persona, joven adulto y anciano que en cualquier momento ha hecho una tontería, ha pasado por ingenuo o ha dicho una barrabasada.
 
¿Y qué tiene que ver el zarzo con una torpeza? De dos posibles maneras. Existe un árbol muy frondoso de la familia de las acacias en donde anidan muchas aves y de diferentes especies, y por tanto es muy común que de algún nido se desprenda un polluelo inmaduro que aún no está listo para volar ni valerse por sí mismo. Y de igual manera que un pobre pájaro se va de bruces al suelo, así mismo a cualquiera se le pueden ir las luces y terminar haciendo el oso.

 

viernes, 28 de diciembre de 2018

Más alzao que enagua de loca


 

 
Las enaguas son una prenda femenina en forma de falda que va entre la ropa interior y la pollera. Su nombre se debe a que las mujeres la dejaban al descubierto solo cuando se metían a los charcos y quebradas. Fuera del agua, era una trapo en formas de embudo con muy poca utilidad, además de permitirles a las señoritas, y principalmente a las monjas más pudor todavía del que ya, de por sí, los curas les impusieran. 

Las enaguas fueron inventadas dizque para dar forma a la pollera, prevenir la irritación de la piel por causa de telas ásperas, para impedir que la falda dejara traslucir los calzones, crear una cierta cámara de refrigeración y frenar cualquier ventarrón indiscreto que dejaran a las señoras y señoritas en boca de los mojigatos y ante los ojos de hombres curiosos y ganosos.

Ahora bien, que una mujer se levante la falda en media calle equivale, en un hombre, a bajarse los calzones, pero alzarse las enaguas equivaldría a quedar en peloto ante los ojos del respetable público; en otras palabras, cometer una grosería. Claro está que a las locas todo se les permite con tal de no montarse encima de los caballeros; así que es muy común que las locas se mantengan con pollera y enaguas en la nuca.


Por otro lado, bien sabemos que a comienzos del siglo pasado la falda, junto con las enaguas comenzaron muy lentamente su ascenso desde los tobillos, pasando por los gemelos, hasta quedar en las rodillas. A este punto, hubo una guerra fría, principalmente en los colegios de monjas: mientras que las niñas más rebeldes jalaban coleta para arriba, aquéllas tiraban para abajo, como si se tratara de un bandoneón.


A comienzos del 2000, las enaguas renunciaron a compartir con las faldas esta guerra de encoja y estire, lo que permitió que la pollera emprendiera nuevamente su ascenso de la rodilla hacia los muslos, y de allí hasta el coxis, donde se estacionó por no tener más hacia donde treparse. Con esto, las locas dejaron de alzarse la bata y las enaguas. Buena oportunidad para que los calzones adquirieran mejor estatus protagónico y mejoraran su presentación hasta el punto de pasar a denominarse de manera cariñosa como “cucos”; de manera provocadora, como “tangas“, de forma irresistibles como “cacheteros” y, ni hablar del peluquín cuando se trata del incómodo Hilo dental.  

Juan Manuel Pérez